En esta nueva entrega de Apuntes de un libro por venir, nos acercamos a “Soy mi propia viñeta”, texto de Gonzalo Javier Furfaro incluido en Para una clínica indómita. Fisuras esquizoanalíticas, del Comité de Materialistas Raros.
Estar en guerra contra uno mismo no es fácil; la sensación de servir a un poder externo, que nos agobia y nos asfixia. El cuerpo se desborda, los tránsitos se vuelven invisibles, las operaciones maquínicas exacerban el campo de visibilidad y lo esconden. En el texto se derrama una pregunta: ¿cómo escribir la propia vida? ¿Cómo volverse objeto de análisis? ¿Cómo devenir una viñeta? Gonzalo lo dice con precisión: “Escribo para postular índices de una clínica esquizo, siendo yo mismo el objeto de análisis”. hace una declaración de guerra al fanatismo de algunos clínicos por exponer su triunfo a modo de viñeta, constituir el campo en el otro, ocultando siempre qué hay de falla, qué fracasa. Él decide, de manera intempestiva, experimentar su propia exposición y descubrir el esquizoanálisis poniendo en juego su propia experiencia, su propia vida. ¿Cómo convertir el cuerpo, los propios fantasmas y la práctica clínica en materia sensible y de pensamiento?
Frente al delirio de hablar de otros y convertirlo en viñeta, ficción que juzga, interpreta, cuadricula y emprolija la vida, él se planta para escribir desde el caos de la propia vida, viviéndose él mismo como superficie de escritura y campo de experimentación.
Tensiona el plan —que implica un telos, una estructura, una organización— y abre a otra lógica: la del plano que se habita y compone. Dice: “el plano no se ejecuta, se habita y se compone”. El plano permite pensar composiciones, relaciones, consistencias provisorias, modos de sostener una vida sin reducirla a un programa.
Habitado por la necesidad de producir conjuros y herramientas para desorganizar sus propias capturas, y habitar otras posibilidades que se fuguen de los grandes conjuntos molares, de las lógicas dominantes. Su escritura intenta abrirse paso entre el silencio, la exigencia, el aislamiento, la impostura, la ignorancia de sí y repensarse en situación, abrazándose a la incomodidad. Se hace del esquizoanálisis una máquina teórico-práctica para reformular los modos de pensar el deseo, la subjetividad, la política, la vida y la clínica. Y piensa la clínica como una maquina de producir lineas, crear posibilidades.
Planea sobre el territorio cartografiando la propia vida, rehace líneas, deshace y crea otras, dibuja líneas de discernibilidad de algunas mutaciones, cambios de ritmo, posicionamiento y anclaje. En la cartografía se produce el territorio, y este maquina una mudanza contra el poder, contra lo establecido. Por eso, una de las preguntas que atraviesa el texto podría formularse así: ¿pensamos y sentimos nuestra vida con las mismas herramientas con las que pensamos y sentimos la clínica? no separa del todo esos planos. Más que una dirección de la cura, piensa un rumbo; más que la cura, piensa la autopiesis, la propia creacion.
“Soy mi propia viñeta” invita a una clínica orientada por la potencia y el devenir, no por la verdad o la estructura. Una clínica que no parte de identidades fijas, sino de composiciones de fuerzas en un momento determinado. Lo que somos no aparece como esencia, sino como algo fechado, producido, condicionado por relaciones de fuerza y, por eso mismo, capaz de mutar.
Artículo de difusión y apuntes de lectura:
Lic. Nicolás Claiman
Comité de Materialistas Raros · PsicologíaVGB