En esta nueva entrega de Apuntes de un libro por venir, nos acercamos a “La vida psicologizada”, texto de Néstor Ribotta incluido en Para una clínica indómita. Fisuras esquizoanalíticas, del Comité de Materialistas Raros.
Néstor farmea un grito, un gesto delicado y punzante a la vez que intenta por un rato desorganizar el campo psi, tal como está desplegado en la actualidad: un campo social capturado por información de reels, modas new age, cultura anti-estrés y un ideal de salud que, como mínimo, deja de lado el dolor y promueve el imperativo de transparencia y pulcritud en los vínculos con los demás, nosotros mismos y el mundo.
Apunta contra la interpretosis que propone el psicoanálisis escolástico y las llamadas ego psicologías del ego, sumado a una fuerza irrefrenable de búsqueda de “datos duros” promovidos por la neurociencia la neuropsicología y el cognitivismo, que por momentos parecen reducir la existencia al funcionamiento del cerebro su biología y sus funciones.
A partir de esto se ha ido perpetrando un sofisticado dispositivo de normativización de la realidad que funciona como un agujero negro y centraliza el sufrimiento de manera que, como dice Néstor, las variaciones existenciales queden capturadas y organizadas dentro de los planos categoriales y epistémicos que estos discursos promueven ante la imposibilidad de constituirse como ignorantes del padecimiento ajeno. Así, el neoliberalismo agota la cultura de la transparencia para negar la opacidad que es inherente a toda existencia. A este dispositivo, Néstor, a mi entender, de manera muy acertada, lo definió como “grilla interpretativa” y engloba la expansión de los discursos psi que parecen poder opinar de todo: relaciones, crianza, vínculos, malestares, silencios, entusiasmos, retraimientos: “todo signo se traduce rápidamente en signo de algo más”. Como si cada gesto de la vida cotidiana reclamara de inmediato un sentido, una causa, una lectura, una interioridad supuesta. Es así que, bajo el imperativo del rendimiento, todo tiene que ser descifrado, rápidamente explicado, nombrado, optimizado y diagnosticado para “lograr la mejor versión de nosotros mismos”.
“Podría decir que asistimos en un tiempo en la que la experiencia parece haber perdido su derecho a la opacidad, como si cada gesto, cada afecto y cada variación de la vida cotidiana reclamara de inmediato una traducción en términos de sentido”. Néstor Ribotta, La vida psicologizada
Néstor nos avisa de algo más: somos nuestro propio panóptico de salud mental. Estamos tomados por un régimen de lectura que organiza nuestra experiencia bajo la primacía de una interioridad. Nos volvemos vigilantes de nuestras emociones, relaciones, afectos, y buscamos corregir sus desvíos en función de parámetros que responden a índices estadísticos y lógicas de subordinación que son necesarias para despolitizar el malestar y sostener el régimen dominante. “La vida psicologizada” denuncia, a su manera y en un campo específico, lo que Byung-Chul Han viene denunciando también: “en la sociedad disciplinaria se producían subjetividades revolucionarias; el neoliberalismo de la transparencia y el rendimiento produce depresivos”. Así, cada sujeto se vuelve lector permanente de sí mismo, evaluando sus estados, monitoreando sus emociones y corrigiendo sus desvíos en función de esta grilla interpretativa que es vivida como natural y como parte de nuestra lengua cotidiana.
Asi; “La vida psicologizada funciona como una máquina de lectura anticipada que no espera a que algo suceda para interpretarlo, establece de antemano las condiciones mismas de lo interpretable”. (Nestor Ribotta, La vida psicologizada)
El texto propone un espacio clínico que pueda poner en suspenso el saber y dejar de lado la interpretación, para constituirse en un espacio de producción. Clínica de superficie, que opone a la búsqueda de un sentido oculto su producción siguiendo trayectorias, intensidades, velocidades, sosteniendo variaciones y evitando capturas rápidas para abrir otros modos de existencia, a otras posibilidades.
Por eso, la clínica aparece como un espacio particularmente sensible. Puede reforzar la vida psicologizada, acompañando procesos de adaptación, ajuste y normalización; o puede funcionar como contra-dispositivo, introduciendo una demora, una suspensión del saber, un intervalo donde la experiencia no sea inmediatamente traducida.
La riqueza del texto excede por mucho lo que pueda resonar en este escrito… súper recomendable. Free jazz, imperdible, y me quedo con esto que, de alguna manera, me acompaña: improvisar no es “ausencia de rigurosidad”… dejemos que la opacidad del texto se despliegue por sí misma.
Artículo de difusión y apuntes de lectura:
Lic. Nicolás Claiman
Comité de Materialistas Raros · PsicologíaVGB