Apuntes críticos al diagnóstico: desorganizar el trastorno, destrozar el manual.

Apuntes de un libro por venir sobre un texto Agenciado por Leonel José Vieytes Bartolomucci.

En esta ocasión les traigo lo que, para mí, representa uno de los textos más controversiales y paradigmáticos del libro: un texto que recorre el nacimiento del manual de uso diagnóstico y lo tensiona en su lógica epistémica, allí donde lo político y lo ideológico se disfrazan de sentido común y/o de ciencia. Leonel arremete con bravura y sutileza en un análisis del DSM, y lo sitúa en una dimensión esquizoanalítica particular: la de la producción de subjetividad.

Mientras la psicología y las psicoterapias “basadas en evidencia científica” utilizan los manuales de psicodiagnóstico como modo de clasificar padecimientos y designar trastornos, Leonel llama a que seamos prudentes y pensemos qué interroga el diagnóstico: ¿qué operaciones produce?, ¿cómo clasifica, anticipa, ordena y captura experiencias singulares bajo categorías generales?

Utiliza un neologismo de denuncia, “diagnostikantiamos”, para pensar el diagnóstico como una operación que funciona a priori: antes de encontrarse con la experiencia singular, ya existen categorías que permiten clasificarla, explicarla y volverla objeto de conocimiento. En ese sentido, el trastorno aparece como una representación del padecimiento en un tiempo y un espacio determinados.

Diagnosticar, tal como afirman Laing y Cooper, es “atravesar el conocimiento con una espada”. Leonel muestra cómo ese juicio a priori produce condiciones de posibilidad, pero también oculta otras que devienen posibles a partir de la experiencia y la experimentación. Muestra cómo los “funcionarios de lo a priori”, con sus protocolos y procedimientos, dejan de lado lo singular, lo contingente y lo experiencial.

Desde Deleuze y Guattari, el capítulo desplaza la pregunta desde las condiciones de posibilidad de la experiencia hacia la génesis de la experiencia real. No se trata solo de saber en qué categoría entra alguien, sino de indagar qué experiencia trae ese padecimiento, qué fuerzas la componen, qué flujos se detienen, qué repeticiones se arman y qué posibilidades de transformación y mutación pueden desplegarse.

Desarticula la fuerza del diagnóstico como destino y lo resitúa en una dimensión estratégica, que permita hacer pasar los flujos, las materialidades y las resistencias en un proceso capaz de propiciar el encuentro con lo vital de cada quien, en cada momento. Propone reconocer la experiencia que el trastorno describe y luego “destrozarlo a martillazos”.

El diagnóstico puede ser necesario para circular por instituciones, acceder a tratamientos o gestionar derechos, pero la clínica no debería quedar subordinada a la etiqueta. Por eso, Leonel propone pensar el diagnóstico como diagenciamiento: no una etiqueta cerrada, sino una lectura de territorios existenciales, universos incorporales, flujos y phylums maquínicos.

“Apuntes críticos al diagnóstico” cuestiona el uso del diagnóstico como verdad totalizante y propone una lectura esquizoanalítica capaz de tomar las categorías clínicas como materiales provisorios, estratégicos y discutibles. La apuesta no es negar todo diagnóstico, sino impedir que el diagnóstico tape la experiencia, clausure la singularidad o bloquee las líneas de fuga. La pregunta clínica deja de ser solamente “qué trastorno tiene alguien” para pasar a ser: qué agenciamientos producen esa experiencia, qué capturas la sostienen y qué nuevos posibles pueden abrirse.

Artículo de difusión y apuntes de lectura:
Lic. Nicolás Claiman
Comité de Materialistas Raros · PsicologíaVGB

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